Cuando vas encima de la moto piensas: Este viaje es para un principiante, o se reafirma o aparca la moto y no la vuelve a coger en su vida.
7.30h. Tatari tari tari.......suenan los clarines de gloria......como siempre que se avecina un viaje largo el estomago empieza a hacer plof, plof.....
8.30h. Ya "vestido de romano" y tras comprobar desde la ventana de casa que llover llovía "dabondo" me resigne a ponerme el traje de aguas y salir totalmente pertrechado.
9.00 h. Se abre el portón del garaje y lo que hay fuera, lo que se ve y se oye, es para pensárselo otra vez y decidir fríamente: voy o no voy.
¡ que carajo ya llegue hasta aquí ( ya había recorrido 80 metros más o menos) y para lo que me queda, solo 600 kilómetros, continuo.
Entre el portón del garaje y el semáforo de la calle Coruña -50 metros- ya me había mojado lo suficiente como para no poder mojarme más, y ya estaba todo mojado. Al llegar al Alto de Puxeiros los guantes ya hacían aguas y empezó el martirio del viento. Del Norte, del Sur, del Este, del Oeste, Racheado, de Frente, de Costado y sin poder pasar de 60 por los bandéos que pegaba la moto. En la zona de Puentareas empieza la niebla que se mezclaba con la lluvia - una alegría- subiendo hacia Fontefría frío y mucha lluvia. Con el aire tan racheado en la nacional no había forma de conducir, me pase a la autovía, por lo menos el margen de maniobra entre bandazos era mayor. Cerca de Orense la lluvia arrecio un poco y se le dio por empezar a granizar, el casco era un tambor de tamborilero, fue poco tiempo pero intenso.
Primer repostaje. Continuo. La lluvia decide venirse conmigo y el aire ahora de frente se empeña en que no pueda andar a más e 75, aun queriendo.
2º Repostaje, 200 kilómetros recorridos, tres horas de camino, una ruina, y yo cantando : Bajo la lluvia voy... a veces también cantaba aquella de llueve tras los cristales llueve y llueve.... el frente de lluvia y viento lo llevaba justo encima porque no amainaba ni de coña. No me dio cuartelillo en ningún momento.
Sigo "p´alante", resignado y pensando que hay que estar un poco tarao para seguir en carretera con el día que hacía. En la cafetería donde paré a tomar un café y un bocata me veían con caras raras.- Lo que tenían era envidia, se les notaba en la cara-.
100 kilómetros más allá a 10 de Benavente- se cumplían los 300 primeros- en Camarzana de Tera paré de nuevo a repostar. No había forma de andar más de 110 kilómetros con un depósito por culpa del viento que hacía. Aquí empezó a dejar de llover intensamente pero todavía se dejaba notar de vez en cuando. Decido seguir con el traje de agua de por si acaso hasta el nuevo repostaje. Hice bien en no sacarlo. Cayeron dos aguadillas de las buenas. El viento, mi fiel compañero de viaje me hacía ir de babor a estribor, de estribor a babor y de proa a popa y lo más incomodo eran los coche al adelantarme levantaban una nube de aguilla importante.
Paré en Arevalo a repostar de nuevo, y aquí si ya me pude sacar el traje de aguas. Cambie el agua por el viento de frente. Tanto que pensé que me fallaba el motor porque con el gollete retorcido no pasaba de 65 y el consumo de la moto se me fue por las nubes con un deposito solo recorrí 85 kilómetros, llegue a pensar que tenía una fuga de gasofa.
Entré en la autovía-autopista de Madrid, la carretera era de color blanco y me dí cuenta de que era sal porque de repente al humedecer los labios note todo saladito, saladito. Tenía intención de subir el Guadarrama pero al llegar a San Rafael, que pare a repostar de nuevo para llegar a Madrid sin problemas vi el monte todo cubierto de nieve y dije que una mierda que con la humedad que tenia encima de venir con el traje de aguas no me metía por el monte. Atravesé el túnel de Guadarrama y en cuanto salí de él fue un suspiro hasta la ciudad capitalina. Aquí la moto se comportó como se tenia que comportar , como el himno de los ingenieros: Con fortaleza, lealtad y valor. Gollete y brasa. Velocidad de crucero de 110 reservando ese puntito necesario del por si acaso.
A las 18.30 h estaba en casa, en Madrid, cambiandome para salir a tomar algo.
La pregunta que me hice por el camino fue: ¿Lo hago por traerle la moto o porque me gusta?
La respuesta ahora la tengo clara: porque, incluso en estas condiciones, me gusta andar en moto
PD: Capi, o teu é unha enfermidade... prométenos que o vas mirar, anda...